Se gastó 24 millones de euros en un helicóptero que no era válido para el uso al que supuestamente estaba destinado y que además de inútil consume un huevo y parte del otro para usarlo, una o dos veces al año. Para poder pagarlo, tuvo que cambiar todas las bombillas por unas de bajo consumo y cambió los letreros de 120 a 110. Las encuestas le daban pal pelo, así que decidió volver a poner los carteles como estaban. Rubalcaba dijo que "las circunstancias han cambiado", ya que los estudios que maneja el Gobierno apuntan a que el precio del petróleo seguirá bajando, y lo "razonable" era volver a los 120 kilómetros por hora. El número de denuncias había bajado, y los ingresos por las mismas también, así que era más rentable que la gente vuelva a correr y cazar a los confiados conductores.
Ahora toca recalibrar radares y cambiar señales. Rubalcaba sacó su móvil y llamó a su ejército de monos voladores a arrancar las pegatinas de 110 con las uñas una a una. Según él, los españoles han ahorrado un montón, aunque no hay informe sobre las cuentas de todo este asunto, pero hay que creerle, ya que es muy majo. Cabe preguntarse exactamente como ha calculado el ahorro y cuánto habrá recaudado en multas y porque si han ahorrado tanto es incomprensible que quite la medida. Todo es una cortina de humo teniendo en cuenta que hay elecciones generales en menos de un año. Es completamente lógico que el anuncio lo haya hecho el ministro del Interior cuando la DGT es un órgano dependiente de este ministerio, pero sigue siendo una casualidad enorme esta medida que depende de este ministro y justo en este momento.
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